Juan 15

En este capítulo Jesús lanza unas de las tesis más poderosas en cuanto a lo que significa ser un creyente. Aquí el Señor establece verdades con un principio, donde varios, después de oírlo, se alejan de ÉlEs aquí donde Jesús habla de lo que significa estar en Él, y cuáles son las condiciones que deben gobernar la vida del creyente. Hay una diferencia entre experimentar la salvación y vivir en un estado de salvación. Muchos han podido disfrutar de los eventos y las glorias de la salvación pero no han aprendido a vivir en el estado de la salvación. Los hijos de la salvación entienden lo que es ser salvo y como vivir en ella. La salvación no se dio para vivir una vida debeneficios sino que se otorgó para vivir en la plenitud de Jesús. 

En el capítulo 15 de Juan vemos una primera verdad: no son las pruebas las que santifican o purifican. La prueba produce obediencia. Mas lo que purifica y santifica es la palabra (Jn 15:3). Ahora bien, ¿qué palabra es la que habita en nosotros? ¿Será que estamos repitiendo lo que escuchamos hablar de otros o estamos viviendo una experiencia propia y profunda con la palabra? Hay una gran diferencia entre alguien que me habla de Jesús a que yo mismo tenga una experiencia con Jesús. La palabra me santifica, pero la prueba me quebranta, me lleva a la humillación, me enseña lo que necesito cambiar, pero lo único que me santifica es la palabra.  

La segunda verdad en la cual debemos enfatizar es que no hay salvación si el hombre no está en Cristo (Jn 15:4). Después de ser santificados por la palabra, necesitamos permanecer en Cristo. El tema de la salvación es haber entendido que ahora Jesús es mi amo, mi todo, y nada en la vida va a gobernarme sino solamente la verdad y Su palabra

La verdad del versículo 5 es que si toda nuestra existencia está conectada a Jesús, entonces llevaremos fruto y gloria al Padre. Separados de Él, nada podemos hacer. Hay una señal que es inequivocable cuando nos separamos de Cristo: el día que dejamos de tener pasión por Jesús. Cuando dejamos de tener pasión por Jesús, todo de Él ya no nos gusta, y esa es una señal que nos hemos separado de Él

El versículo 7 dice que si permanecemos en Jesús y sus palabras permanecen en nosotros, podemos pedir todo lo que queremos y nos será hecho. La respuesta a nuestra oración es práctica y sencilla: no podemos esperar que el reino nos dé todo lo que tiene para nosotros si no aprendemos a vivir en Cristo y en la palabra. Permanezcamos en la palabra y en el amor de Jesús. Arráigate a Él, porque solamente permaneciendo en Jesús y en su palabra es como todo lo que hagas dará fruto que lleve gloria a Dios.