Juan 16

Este pasaje relata un momento difícil en el ministerio de Jesús. Aquí Él se está despidiendo de sus discípulos, en el momento determinante de la última cena.  Jesús sabía del reto grande que venía después de la cruz. Él sabía que después de su muerte y de su resurrección, las cosas se iban a poner difíciles. Al final del capítulo 15, Jesús les dice a los discípulos que el mundo los aborrecerá y los perseguirá. En el versículo 4, Jesús explica que Él está diciendo todas esas cosas para cuando llegue la hora (parael momento indicado).  La hora va a llegar para tu vida, en donde se tendrá que definir la calidad de persona que hay en ti. Es ahí donde se marcará la diferencia, entre los que están cimentados en la roca o no.

El versículo 25 del capítulo 15 de Juan inicia con un ‘pero’. El ‘pero’ establece un cambio de tiempo, de situación, de posición para tomar gobierno y dominioEn la potestad del Padre está el tiempo de nuestra vida en el cual la palabra se tiene que cumplir. En otras palabras, todo el evangelio tiene un cumplimiento en nuestra vida. 2 Corintios 3:18 dice: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” Toda palabra de Dios se tiene que cumplir en nosotros. El que empezó esta obra, fiel y justo es para terminarla. 

El segundo ‘pero’ que Jesús marca en el versículo 7, es para anunciar que el Consolador nos fue dado para llevarnos a toda verdad. Cuando aceptamos la derrota, es porque dejamos de oír al Espíritu Santo. “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Jn 16:8). Sabiendo Dios que no tenemos la capacidad de vivir la dimensión del reino por nosotros mismos, ni vencer solos todas las circunstancias, nos envió el Consolador. Entonces ¿por qué admitimos la derrota? Porque no estamos escuchando al Consolador. ¿Por qué no sabemos a dónde ir? Porque el Consolador no nos está guiando. ¿Por qué no podemos avanzar? Porque nos hemos soltado de la mano del Consolador. 

Tu victoria está en entender que la Escritura se debe cumplir en ti y que el Consolador está contigo para llevarte a toda victoria. En tus debilidades, eres más que vencedor porque Él es tu fuerza. Santiago 1:12 añade a esto diciendo: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” Tu hora va a llegar, y cuando ese momento llegue, será tu trampolín al éxito o el momento de la derrota. Prepárate.