Las escrituras nos hablan de tres tiempos que están en nuestro alcance; el tiempo del segundo, de la temporada y el eterno. El tiempo del segundo es el cual podemos medir y predecir de acuerdo con nuestras decisiones, el tiempo de la temporada; es el que Dios otorga conforme a sus misericordias y el eterno es el que Dios tiene en un libro escrito, en el cual están escritos los planes que el determino para cada uno.

 

  • La prosperidad no es causada por la casualidad, sino que de la diligencia que apliquemos a nuestras responsabilidades.
    • La mano negligente (Falto de aplicación.) empobrece
    • Más la mano de los diligentes (Pronto, presto, ligero en el obrar.)  enriquece. Proverbios 10:4
  • Ser líder, gerente, cabeza pero cola. La promoción es solamente accesible para los diligentes.
    • La mano de los diligentes señoreará;
    • Mas la negligencia será tributaria. Prover. 12:24
  • El cumplimiento de tus sueños están determinados a la diligencia que tienes en tu alma para mantenerte en la visión de lo que anhelas.
    • El alma del perezoso desea, y nada alcanza;
    • Mas el alma de los diligentes será prosperada. Prover. 13:4
  • Al mantenerte enfocado en tu mente y en lo que buscas, traerá abundancia en tus planes
    • Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;
    • Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. Prover. 21:55  

Manejemos nuestro tiempo con diligencia y veremos la prosperidad de Dios alcanzar nuestras vidas.