2 Corintios 8:1-14

Dar es una gracia que nos fue dada. A Israel, se le estableció que diera diezmos y ofrendas. A la iglesia se le dio la graciaA Israel, se le pidió el 10% de todos sus bienes. A nosotros, Jesús nos pide darlo todo, y bajo la gracia, todo lo que tenemos es de Él. La gracia es más demandante que la ley de Moisés. Ciertamente el Nuevo Testamento no habla sobre el diezmo pero sí habla de darlo todo (Mc 10:21).

En los capítulos 8 y 9 de 2 de Corintios, el apóstol Pablo nos habla sobre las finanzas en el Reino. Un principio de la gracia es que el Reino empezó con dar: porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito (Jn 3:16). Ahora, dice la palabra acerca de la iglesia de Macedonia, que en medio de su profunda pobreza, abundaron en riquezas. Dios nunca consideró al hombre en su pobreza para que nunca diera. Bajo la ley de Moisés, nunca se le permitió a Israel llegar con las manos vacías para el sacrificio. Eso era deshonra. Nunca daremos honra si no aprendemos a dar (Ma 1:6, 7, 8). Nunca habrá un avivamiento si no hay un pueblo que se da. Para poder ser prósperos en el Reino, no se le puede dar las sobras a Dios.

La otra verdad que nos prospera es el hecho de saber que no importando nuestrosrecursos, necesitamos insistir en dar (2Co 8:3, 4, 5). Pablo sabía que la iglesia de los Corintios tenía el problema de no ser generosa y el verso 7 dice que esta iglesia abundaba en todo: en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en amor, pero que necesitaba también abundar en esta gracia de generosidad¿Por qué necesitamos abundar en esta gracia? Porque es un paquete completo de lo que es la gracia y salvación de Dios. Dios no puede ser burlado (Ga 7:6)todo lo que el hombre siembra, eso cosechará, y lo que hacemos por obligación no puede ser llamado generosidad. Pablo dice en el versículo 8 que se necesita abundar en generosidadno porque sea una orden, sino para que cada quien ponga a prueba la sinceridad de supropio amor

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” (2 Co 7:9). Ante esta verdad, sabiendo que Jesús fue a la cruz y mostró su generosidad hacia con nosotros, ¿cómo podremos nosotros argumentar no dar e ignorar el tema? Jesús demostró esta gracia. Jesús nos dio la prueba máxima de su generosidad. ¿Acaso no estamos llamados a ser como Jesús?  

El ser generoso causa que la riqueza de quien tú bendices repose sobre ti (vers. 14). Cuando honramos, esas riquezas se nos trasladan, y reposan sobre nosotrosY las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas.” (Ez 44:30). Quien honra, es digno de honra, esto es una ley divina. Por lo tanto, no seamos escasos y abundemos en la gracia de dar, así como Jesús.