Cuando El Omnipotente nos llamo a la comunión con su hijo Jesucristo y nos salvó de nuestros pecados, nos llamó con llamamiento Santo a ser más que vencedores. Esos nos ubica en la línea de los violentos, aquellos que arrebatan con violencia las promesas del reino de los cielos.

Cuando el Señor resucito les dijo a sus discípulos; Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra, por tanto, id.

Ciertamente, El Señor venció en la cruz y todo poder y dominio, él conquistó. Pero no todo enemigo el subyugo. Es por eso que Jesús le entrego ese labor a aquellos quienes creen en su nombre y en el poder de su sangre.

Nos toca, a nosotros, derrotar y traer bajo el dominio del rey a sus enemigos. Es por ello que la Iglesia jugó un rol eterno en el destino de la humanidad, ya que es nuestro deber dar a conocer y revelar quien es el hijo de Dios y la salvación que él ganó para todo hombre en la cruz.

David nos da la revelación de cómo tomar dominio sobre todo adversario:

45 Entonces dijo David al filisteo:

  • Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; 
    • Ninguna arma forjada contra ti prosperará.
  • Más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel,
    • en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
  • A quien tú has provocado. 
    • porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.

46 Jehová te entregará hoy en mi mano,

  • Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti;
  • Y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.
    • por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

47 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

  • Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.

 

Levántate en el Nombre del Señor Jesús y vence para gloria de su nombre, y para tu victoria.